Hoy ha sido el día


En el toreo, como en la vida, hay días buenos y malos, circunstancias en las que todo se da bien como otras en la que todo sale mal. Desgraciadamente eso es algo que no podemos controlar, ¡qué Dios reparta suerte! y nos toque la buena.

Hoy ha sido un día sin suerte, ha tocado cruz. Día “raro” en Madrid, lo mismo hacía sol, que se nublaba, que chispeaba, todo en medio de un vendaval. Minuto de silencio en honor a “Gallito”, nunca me ha gustado que se recuerde antes de empezar un festejo taurino a un caído en la arena. El encierro de Valdefresno no tuvo nada dentro…

Contra un día así poco se puede hacer más que aceptarlo y pasar el trance en torero. Y así lo ha hecho Juan Ortega.

En Las Ventas y en la Feria de San Isidro, escaparate mundial del toreo, le ha tocado vivir a Juan Ortega un día de cruz, y ha sido, ¡por fin!, en que la gente lo ha conocido. Hasta hoy pocos le conocían taurinamente, pocos los que estábamos esperando sus días de cara, desde hoy todo ha cambiado….

Hoy no se podía triunfar, hoy solo se podía estar en torero y así estuvo Juan.

En sus toros lidió con solvencia de capa, lo poco que permite lo de Atanasio/Lisardo, en un medido quite, como procede con el toro de un compañero, dejó tres verónicas de altos vuelos.

En su primero, luchando contra el vendaval que todo lo complicaba, le sacó los cuatro pases que tenía lentos y cadenciosos, luego se paró el toro y lo mimó hasta el extremo. El segundo tenía otro aire, lo sacó toreramente a los medios y allí  se dobló con él, torería y dignidad.

No ha pasado nada porque en un día como hoy nada puede pasar. Pero paradójicamente la realidad es que hoy ha pasado mucho, hoy el mundo ha visto que en Juan Ortega hay un torero.

Hoy ha sido el día.

Predecible: Resumen corridas falleras 2019


Se acabó el ciclo josefino de 2019 y, la verdad, el balance sin ser malo tampoco es bueno. Como eran los carteles, que sin ser malos, tampoco eran buenos y sobretodo no eran unos carteles pensados al gusto de Valencia.

Empezó el ciclo con una de Victorino, que a mi no me pareció mala: el lote de Varea permitía una puerta grande, Rafaelillo lidió un gran toro y Octavio Chacón sorteó la más fea, le mandaron al hule, pero cobró una oreja.

Respecto a los festejos menores destacar, como viene siendo costumbre, el buen encierro de El Parralejo y toque de atención de Borja Collado, estuvo en novillero (como debe ser) y en torero.

Siguiendo con los encierros de toros, a mi no me dijo nada la de Alcurrucén, que como los carteles de la feria, sin ser buena tampoco fue mala. De hecho permitió a Pablo Aguado hacer una de las faenas de la feria, personalmente me gustó mucho como estuvo el joven torero.  Lorenzo si no es por su frialdad toca pelo y Luis David Adame perdió un lote que en otras manos….

La de Zalduendo tuvo dos toros de nota, quinto y sobretodo sexto, que permitió a López Simón abrir su enésima Puerta Grande en Plaza de Primera, de la que solo recuerdo un temerario arrimón al tercero. Ferrera me dicen que estuvo, yo no lo vi , y El Fandi dio la cara ante un buen toro (el quinto).

Y llegó la pólvora fallera 15 y 16. Carteles rematados, estos si al gusto valenciano y como consecuencia dos llenos. Las cosas son más fáciles de lo que parecen…

El día 15 Chover recibía una alternativa de lujo, con EL Juli de padrino, Roca Rey de testigo y encierro de Victoriano del Río, si se lo dicen no se  lo cree. El toro de la alternativa uno de los buenos de la feria, “Tallista”. Roca Rey en figurón del toreo, tres orejas con un lote más que vulgar, lo cual provocó el enfado mayúsculo de El Juli que vio silenciada su labor ante un lote insulso.

El 16 se cayó del cartel Manzanares y se quedó en un mano a mano entre Ureña y Ponce. Para Ureña solo estar allí ya era un éxito. La corrida en juanpedro, justos de fuerza los tres primeros, más alegres los tres últimos y con todo si están acertados con la tizona hay doble puerta grande.

El cartel del 17 no se entendía sobre el papel y lo resintió la taquilla. Urdiales sin opciones y Cayetano sin ideas en una soporífera tarde en la que  un toro bravo todo lo cambió. “Horroso” de nombre, es el triunfador de la feria, impecable en las dos varas que tomó, arrancando de lejos, recto y apretando con todo hasta derribar en ambos envites. Galopando con clase en banderillas, por cierto perfecto Chacón a quien permitió lucirse y… llegó a la muleta regalando humilladas embestidas sin descanso… lo dicho, “Horroroso” triunfador de la feria pese a Castella.

El 18 mejor olvidarlo… cartel sin sentido para un 18 de marzo en Valencia, y lo que mal empieza mal acaba… en este caso muy mal. Yo he visto a Don Enrique Ponce desde becerrista, espero no haber sido testigo de su final.

Y el 19 llegó Finito de Córdoba, que a sus casi 50 años insufló aire fresco con el toreo de más altos vuelos del serial. Derechazos largos y sometiendo al toro, naturales aún más largos, remates que eran todos carteles de toros… y en esas saltó al albero otro toro, "Damasco", de buena nota. Román lo dio todo y Ginés Marín… no me acuerdo de Ginés, fue la tarde de Finito.

Y de repente ya no me dolía nada


Hacía mucho, no recuerdo cuanto, que no me saltaban las lágrimas por una faena. Ayer ocurrió.

No voy a ocultar que conozco a Juan Ortega desde hace muchos años, le conozco tanto a su familia como a él. También a sus hombres de confianza, en especial a Jorge Escribano, “Jorge Fuentes”, quien se ha convertido en un buen amigo.

Conozco su esfuerzo de estos años, el día a día entrenando sin saber cuando volver a torear….

Llegó el 15 de agosto, ¡hasta las trancas todo el día!, me encontraba mal. “Jorge qué tal el sorteo” llamaba camino de Madrid, mientras culpaba de mi dolor de cabeza a cualquier cosa menos a los nervios que estaba pasando.

Empezó la tarde, quite de Juan al toro de Pepe Moral, dos verónicas y una media cadenciosas, templadas, clásicas, sobrias: ¡toreras!.

La faena del segundo de la tarde, empezó como acabó, con unos doblones muy en torero. Faena perfecta para lo que pedía el animal, mucho temple y trazo largo, tirar del toro que pecaba de quedarse algo corto, si llega a tener un poco de tranco más… faena de templanza y hondura. Estocada ejecutando la suerte a la perfección: oreja.

¡Oreja!, la pidió toda la plaza, ni un reproche. ¡Oreja de Madrid!, cortada a base de torear de verdad, sin alardes, sin ventajas, solo temple y hondura.

No pude evitarlo, después de ese cúmulo de nervios y emociones, me saltaron las lágrimas. En Madrid, la primera plaza del mundo, una oreja cortada de verdad, sin ventajismo, sin alardes de valor, sin artificios, cortada a base de templar, mandar y firmar con una señora estocada… Y de repente ya no me dolía nada.

Un baño de realidad


El pasado domingo fui a Bocairente y me di un baño de realidad.

Porque la realidad es lo que de verdad ocurre y no lo que nos dicen que pasa. La histórica plaza de Bocairente, la más antigua de Valencia, afora 3.800 personas, no está nada mal para un pueblo de poco más de 4.000 habitantes.

La realidad es que cuando llegué a la plaza no cabía un alfiler, no había hueco ni en pasillos ni vomitorios, “més junts, per favor, que encara queda gent  fora”, nos dijeron.

Allí estaba todo el que podía estar de Bocairent ¡y de media comarca!... y en esas salió la Banda de Música Municipal, sonaba “Amparito Roca”, y comenzaron los aplausos, se inició el paseíllo, ¡más aplausos!

Y empezó la tarde Andy Cartagena toreando a caballo a un gran toro de Fernando Peña, siguió Cayetano, Lopéz Simón, Román y Jesús Chover… todos entregados al gran ambiente que allí se vivía.

Y esta es la realidad, el pueblo, la gente, familias enteras se rascaron el bolsillo, 28 euros la entrada más barata, e hicieron un esfuerzo para disfrutar de algo que de verdad les gusta, “el bous”, y esa es la realidad. Y digan lo que digan no nos la van a quitar.


Bocairente, 6 de mayo de 2018

¡Alegría!


Se terminaron las corridas falleras y llega hora de hacer balance del serial.

Los aficionados a la Tauromaquia, en general, son una panda de cenizos a los que les encanta ensalzar lo negativo y mortificarse ahondando en ello. La realidad es bien distinta, digan lo que digan “los taurinos” y los “antitaurinos”, estas Fallas 2018 son un claro ejemplo de la buena salud, en todos los sentidos, que goza la Tauromaquia.

Un abono compuesto por siete corridas de toros, una de rejones, tres novilladas picadas y una sin caballos ya es de por sí una alegría.  La asistencia de público, como la de ningún otro espectáculo, ya el día 11 de marzo más de tres cuartos de plaza, luego vendrían varios llenos ¡hasta con “el Valencia” jugando!

Desde el punto de vista ganadero salió buena la de Jandilla, interesante la de Fuente Ymbro, completas las de Cuvillo y Garcigrande, e importantes las de Victoriano del Río y Alcurrucén. La “mala” dicen que fue la de Juan Pedro, y cayeron dos Puertas Grandes ¡qué venga Dios y lo vea!

En lo particular toros de nota Rosito (Núñez del Cuvillo),  Jarretero (Victoriano) y Economista (Alcurrucén), este último para mi gusto "el toro de la feria".

Ahora a esperar a julio para disfrutar de más encastes, por estas tierras sabemos lo que significa para el ganado el pasar una primavera más y es muy distinto el toro que pedimos en La Feria.

En cuanto a los coletudos, todos los días se vieron detalles de interés, la frescura de Román, el paso adelante en el toreo de Álvaro Lorenzo, los hondos naturales de Garrido, la ambición de Colombo, la maestría de Antonio Ferrera… caso a parte Roca Rey, con un par más como él no cabemos en las plazas.

Luego han estado las Fallas de Enrique Ponce, ¡por fin profeta es su tierra!. Empezó con una tarde rotunda, faena importante a su primero en el que el presidente enervó al respetable negándole premio y en la que luego demostró por qué lleva tres lustros en la cumbre. Emocionante tarde la que nos regaló el de Chiva.

Terminó, a sus casi cincuenta años, ya con la feria hecha y sin nada que demostrar a nadie, echándose la feria a los hombros. Tarde para soñarla, ese día no toreó, ese día acarició….

Lo dicho, digan lo que digan “los taurinos” y los “antitaurinos”, estas Fallas 2018 son un claro ejemplo de la buena salud que goza la Tauromaquia. ¡Alegria!